Fifa

En los últimos cinco años, Qatar ha estado preparándose para acoger el torneo mundial de fútbol de la FIFA que se celebrará en 2022. Varias compañías de Europa, Australia y Estados Unidos están involucradas en algunos de los proyectos de construcción más importantes del país, entre los que se incluyen instalaciones de fútbol e infraestructuras de transporte para comunicarlas, empleando a trabajadores venidos principalmente de Bangladesh, India, Nepal, Sri Lanka, Pakistán, Filipinas y países africanos.

Al mismo tiempo, decenas de informes de organizaciones internacionales de defensa de los derechos humanos, entre ellas Amnistía Internacional, International Trade Union Confederation and Humans Right Watch, han informado sobre las deplorables condiciones de vida y laborales que ahí se padecen: la tasa de mortalidad de los trabajadores inmigrantes, en el país, excede de 1.000 al año y los hospitales locales tratan a casi 3.000 pacientes al día, un 20% más que en los dos años anteriores.

A la mayoría de los trabajadores inmigrantes se les aloja en campamentos en zonas industriales en los que no hay agua corriente, ni electricidad, y por supuesto ni aire acondicionado o ventilación, en un país en el que las temperaturas alcanzan los 50º en verano. En las encuestas oficiales hechas a los trabajadores, éstos en varias ocasiones cuentan cómo, a su llegada a Qatar, literalmente, el empleador les confisca el pasaporte. Además, sus salarios son a menudo retenidos para cubrir los “costes de vida” o para compensar los costes de contratación. Las organizaciones internacionales de derechos humanos califican las condiciones de los trabajadores como “esclavitud moderna”.

A pesar de ser miembro de la Organización Internacional del Trabajo (ILO por sus siglas en inglés) y signatario de seis de las ocho convenciones de ILO en relación al derecho laboral, las recientes reformas de la legislación nacional de Qatar están muy lejos de cumplir con los acuerdos internacionales ideados para proteger a los trabajadores puesto que, aún no incluyen un salario mínimo interprofesional, y no permiten que los trabajadores puedan reunirse o formar sindicatos. Además, mantienen el antiguo sistema “kafala”, por el que se requiere el consentimiento del empleador para el cambio de empleo del trabajador –aunque este último sea objeto de abusos- o incluso para salir del país.

Una organización internacional del trabajo con sede en Holanda, en representación de un actual trabajador de Bangladesh y de dos sindicatos de trabajadores también de Bangladesh, interpuso una demanda en Suiza contra la FIFA, requiriendo a la federación para que obligue a Qatar a adoptar los estándares mínimos para los trabajadores inmigrantes, así como solicitando una compensación para el trabajador. Aunque el caso ha sido sobreseído por motivos procesales, se espera que vuelva a ser impulsado en Suiza.

La muerte de un trabajador inglés a finales de enero de 2017 se añadió a la lista de las 1.200 muertes reportadas hasta el momento en las instalaciones en construcción de la FIFA.

Global Justice Network está comprometida con la misión de que la seguridad y el trato a los trabajadores cumplan con los más altos estándares. Los abogados de GJN, que cuentan con representantes en todos los países de origen de los trabajadores, están disponibles para cualquier consulta y defenderán a cualquier víctima de explotación laboral y daños relativos al trabajo o morbilidades.

Asimismo, los abogados de GJN, invitan a las familias de estos trabajadores, fallecidos en los últimos años mientras trabajaban en las instalaciones de fútbol y las infraestructuras destinadas a comunicar con aquellas, a que les contacten directamente para poder explorar todas las posibles soluciones legales con el fin de obtener reparaciones y compensaciones.

 

 

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