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Recientemente ardía el mayor cementerio ilegal de neumáticos de toda Europa.

El vertedero comenzó a formarse a finales de los años 90 con las primeras acumulaciones de neumáticos en dos fincas particulares sin licencia en el término municipal de Seseña, Toledo, y fue creciendo hasta extenderse hasta Valdemoro, Madrid (hoy, 30% de la superficie del cementerio). En 2002 se inauguró oficialmente, y un año después, en 2003, fue declarado ilegal por no respetar las normas medioambientales.
En enero de 2009, una sentencia judicial condenó al propietario, por un delito contra el medio ambiente, a tres meses de cárcel y a pagar 90.000 a la Comunidad de Madrid y 600.000 a la Junta de Castilla-La Mancha.
A lo largo de los años se han ido acumulando hasta 90.000 toneladas de neumáticos usados
En junio de 2013 la gestión del cementerio pasó a manos de Desechos y Gestión de Ruedas Iberia (DGR Iberia).
En los últimos meses, la Junta de Castilla-La Mancha, a sabiendas de la ilegalidad de este vertedero y de lo dañino que era para el medio ambiente, venía manteniendo reuniones con la empresa pública Emgrisa (Empresa para la Gestión de Residuos Industriales, S.A.) con el fin de llevar a cabo un proyecto: emplear los neumáticos utilizados, depositados en el vertedero, transformándolos en gasolina de forma que pudieran desaparecer sin coste para la administración pública, quién sería luego la que aprovechase el combustible resultante.

El problema de la seguridad de éste vertedero de neumáticos era una cuestión que se venía valorando desde hace tiempo, así en abril de 2009 durante el Pleno del Ayuntamiento de Seseña un portavoz de un partido político, durante el turno de preguntas transmitió: “la preocupación de los vecinos ante la falta de un dispositivo de seguridad en Seseña, que ocurriría, por ejemplo, si se produjera un incendio en el depósito de neumáticos. Se pueden redactar protocolos de actuación a seguir en estos casos”. Cuestión que quedo sin resolver.

maxresdefault-2Esta sucesión de acontecimientos es la que ha desembocado hoy en esta importante catástrofe medioambiental que ha afectado a más de 6.000 personas que se han visto forzadas a desalojar sus viviendas debido a la gran nube de humo negro nociva, generada por el incendio, con todo el perjuicio, no solo material y moral que ello conlleva, sino también físico. Como ha explicado un investigador del CSIC (Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua): el hollín es “muy dañino” para la salud, porque contiene compuestos “altamente cancerígenos”, “No es bueno respirar la carbonilla porque tiene cantidades importantes de hidrocarburos aromáticos policíclicos”, un compuesto orgánico que se encuentra en el petróleo, el carbón y en depósitos de alquitrán.

No es otra cosa que la avaricia de empresarios sin escrúpulos, unida a la desidia e incompetencia de las diversas administraciones públicas involucradas, la que ha propiciado esta enorme catástrofe medioambiental.

¿Quien va a compensar ahora a los vecinos de Seseña por los daños que se les han causado?

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